Tyranny Of Dragons

01 - Diario de un Enano

La batalla de Greenest

29th The Drawing Down (Nightal) 1491(Atardecer)

Mi nombre es Ragdrus del clan Khordaldrin de las montañas Galena. Siguiendo los consejos de mi antiguo mentor, he decidido escribir un diario sobre mis periplos en las tierras de la Costa de la Espada. Así, cuando me reúna con mis ancestros en los salones de Moradin, quedará constancia escrita de las venturas y desventuras del último descendiente de una poderosa saga de guerreros cuyo nombre perecerá conmigo. Maldita sea, pero ¿a quién estoy hablando?, Tharlig, hermano, Erimnaec, amigo mío. Si tan sólo estuvierais a mi lado.
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Dos días atrás partí de Candelero tras escuchar las nuevas de los ataques de un autoproclamado “Culto del Dragón” sobre la ciudad de Greenest. El sonido de esas palabras tuvo un efecto catalítico sobre mí. He pasado cinco años sin saber nada del Culto. Si los sectarios del dragón se encuentran en La Costa de las Espadas, hay bastantes probabilidades de que algún Thayano los lidere. Es también posible que alguno de ellos proceda de la impía Eltabbar, y si es así pueden tener información sobre Giprast Nadotha y Erimnaec. No hay mucho que mencionar en mi viaje hasta Greenest. A lo lejos he divisado algún grupo de granjeros, posiblemente escapando hacia el oeste de la incursión. He tenido que endurecer mi corazón para seguir mi camino sin dejarme ver. Mi objetivo era llegar cuanto antes a Greenest. Tras años de cautiverio con los Magos Rojos, conozco perfectamente las atrocidades que pueden llegar a hacer en los cuerpos y las mentes de sus enemigos. Tengo que ayudar a esa pobre gente.

29th The Drawing Down (Nightal) 1491(Anochecer)

Protegido por los muros de la fortaleza de Greenest, continúo con mi relato. La villa era un caos cuando llegué a ella. Un inmenso contingente de goblins y otros monstruos capitaneados por Magos Rojos sembraban el terror por doquier. He hecho lo que he podido ayudando a los habitantes de Greenest a refugiarse en la fortaleza. Vana esperanza. El gobernador de la villa, Torbaw Nigthill, y el castellano, Escorbert the Red, malherido, se encuentran entre nosotros. Los ánimos están por los suelos, ya que la fortaleza está siendo asediada por tierra y aire. Al ejército de maléficas criaturas que atacan los muros de la fortaleza, se ha unido un vil dragón azul. Entre los refugiados hablan de un grupo de valientes, o locos, que han subido al torreón del castillo para enfrentarse al dragón. Maldigo con todas mis fuerzas por no haber podido unirme a la “fiesta”. Pero he de ayudar a los heridos.
De repente gritos, vítores, aplausos. Los cuatro héroes han vuelto. Dicen que el dragón ha huido. Parece que alguien lo ha ahuyentado. Pero ¿Quién puede ser tan poderoso para hacer que un dragón se vaya con el rabo entre las patas? He de averiguarlo. Quizás podamos forjar una alianza para acabar de una vez por todas con los malditos Thayanos.

29th The Drawing Down (Nightal) 1491(Antes de medianoche)

He luchado codo con codo junto a los héroes que derrotaron al dragón. Parecíamos un equipo. Como si lleváramos bailando juntos la danza de las espadas durante años. La sensación de formar parte una causa más grande y noble que yo embriaga mi corazón de alegría.

Oculto entre las sombras los he observado uno a uno. Tres humanos y un ser cubierto de escamas, que ha resultado ser de la raza de los dracónidos. Un imponente norteño portando un martillo de guerra que responde al nombre de Bjorn Einarsson y clérigo de uno de los incontables dioses humanos, Talos, destaca por su altura y poderosa complexión. Es posible que llegue a igualarme en un pulso. Lord Klein de Gellar, más menudo pero de augusto porte, exuda un aura de palpable poder que sólo puede percibirse entre los mejores manipuladores de las artes arcanas. Giprast Nadotha no será rival para él cuando alcance todo su potencial. El más joven de todos, llamado simplemente Trej, se mueve con tal fluidez y elegancia que parece fundirse entre las sombras que pululan el castillo. Las chiquillas del castillo no le quitan el ojo. Torinn, es un paladín de Bahamut, uno de los dioses de los Dragones. No va a la zaga del norteño en altura o complexión y ha demostrado su bondad al escudarme a mí, un completo desconocido, del ataque de nuestros enemigos. Sin embargo estoy seguro que podría derrotarlos a los dos juntos en el pulso. Parece que Moradin han entrelazado mi destino al de estos héroes. Derramaré hasta la última gota de sangre por ellos.

Los héroes avisan a Torbaw Nigthill de que la fortaleza caerá en breve y que lo más sensato es comenzar a evacuar a los supervivientes del ataque. Torbaw Nigthill y el castellano Escobert, sanado con una de las pocas pociones que quedan en el castillo se niegan a abandonar la plaza. “Moriréis todos. Seréis esclavizados. Entregados al culto”. En mitad de la discusión, una corneta avisa de que varios monstruos han conseguido traspasar los muros. Escobert the Red acude en ayuda de la poca guarnición que queda viva y nos pide ayuda.

El combate es encarnizado. Muchas pequeñas criaturas nos atacan y mis nuevos compañeros están agotados tras la batalla con el dragón. Trato de ayudar en lo que puedo. Torinn y yo mismo tratando de atraer a las bestias, mientras el resto los ataca desde lejos. Parece que Talos realmente tiene un ojo sobre Bjorn porque sus poderes dan cuenta de numerosas criaturas. Finalmente acabamos con el Sectario que ha encabezado el ataque. Pasados los primeros instantes de estupor al ver la dantesca escena del Noble Mago cargando con su daga con una mano mientras lanza virotes de fuego con la otra, tratamos de proteger el hueco creado en la muralla. En un alarde fuerza Torinn es capaz de levantar un enorme tablón que bloquea el hueco. Con una acción audaz Klein “Señor de la Llama” genera otro enorme fuego, esta vez ilusorio, que engaña a los sectarios y nos proporciona el tiempo suficiente para detener la siguiente oleada de enemigos. Nuestras ballestas dan buena cuenta de algunos de los monstruos, aunque no salimos incólumes del asalto. Una lluvia incesante de piedras cae sobre nosotros. El poderoso dracónico exhausto por la larga noche de combates, cede terreno ante los envites de las bestias, y alguna de ellas atraviesa la puerta. No sé si algún ente superior me ha hecho actuar así o ha sido el cantazo que me ha hecho caer al suelo medio desmayado, pero al ver caer la puerta y a mi nuevo amigo rodeado, he soltado la ballesta y antes de darme cuenta volaba me hallaba en el aire cayendo sobre nuestros enemigos. Moradin ha guiado mi hacha que acaba con el último de nuestros enemigos, mientras el resto huye despavorido. Ayudo a Torinn a incorporarse, y volvemos al refugio de los muros, mientras un grupo de canteros se encarga de reparar el hueco. Entre las sombras originadas por los numerosos incendios que asolan la ciudad, vemos una silueta distorsionada. Parece que los Portadores de Púrpura, el cuerpo de élite del Culto del Dragón están dirigiendo el asalto.

No tenemos mucho tiempo para descansar y recuperarnos de nuestras heridas. Tras dos horas, el gobernador Nigthill nos reclama a lo alto de la torre donde nos muestra cómo el Templo de Cauntea, en el cuál un Sacerdote de Cyne, se ha refugiado con sus feligreses, está bajo asalto. Aunque sus sólidas puertas aguantan los embates del ariete, no parece probable que contengan durante mucho más tiempo a los invasores. El gobernador nos insta a que acudamos inmediatamente en ayuda de la congregación. Atravesando los pasadizos excavados bajo la fortaleza, somos capaces de aproximarnos de manera sigilosa al edificio asediado. Para nuestra consternación, vemos un número insuperable de enemigos, apoyados a intervalos regulares por una patrulla que recorre el perímetro del campo santo. ¿Qué interés tendrá dicho edificio o las personas que se refugian en él para que tal ingente número de agentes del enemigo traten de conquistarlo? Debemos obrar con cautela porque un ataque frontal puede ser nuestro final. Son las 2:15 de la mañana del 30th The Drawing Down (Nightal) 1491.

Comments

Estupendo relato Isaac. Curioso lo de los “goblins liderados por Magos Rojos”….jejeje. No te preocupes, que partes de tu trasfondo, al igual que ha pasado con el Clan del Lobo de Bjorn, se entrelazarán en la Campaña. Para que esta, pese a ser una aventura escrita, tengo aportes y cosas particulares de todos vosotros.

Está genial la manera en la que Ragdrus ve al resto del grupo. En verdad siente un profundo apego y admiración por ellos. Me parece lógico para alguien desterrado, que en su día tuvo una fuerte sensación de pertenencia a su Clan, y que ha vagado años bastante solo.

Muy buen relato como te decía. Os comentaré después, la opción de que los “centralicemos” de alguna forma como relatos de las sesiones. Todo lo que habéis ido escribiendo como vuestros diarios Chisco, Raúl y tú está genial. Pero creo que si “aunamos” esfuerzos, y lo vamos escribiendo todo en un mismo sitio, estará aún mejor. Luego os comento.

Gran trabajo, que te merece una potente inspiración!!!

01 - Diario de un Enano
dmartind_81 Ragdrus

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